Estudiar sin un objetivo significa no trascender esos conocimientos a ti mismo. Y por ello creo que toda persona tiene que tener objetivos en la vida, para así poder enfatizar lo aprendido hacia lo que se desea.
Llegaba la hora del cambio de mentalidad, ya no servía el “yo con el cinco me conformo” sino que todo cobraba sentido y mis objetivos empezaban a marcarse. Es en el cambio a bachiller cuando ya te formas por un porqué. Tienes que elegir el ámbito que más te gusta, y ya son nuevas decisiones que marcan parte de tu futuro.
Siempre me han gustado mucho los niños, el deporte y la música, así que decidí adentrarme en el mundo de las letras. Todavía no sabía muy bien qué era lo que quería, pero esa fue mi decisión.
Reflexionando un poco más sobre el tema principalmente expuesto, creo que ese cambio es primordial para dar el paso hacía la cultivación del propio individuo. Cuando la propia persona es consciente de lo que quiere, estudia y se forma para poder conseguirlo. Es muy importante saber hacia dónde quieres ir, para saber qué camino escoger y sobre todo para darle la importancia que tiene el construir ese camino hacia tus metas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario