miércoles, 29 de febrero de 2012

El deporte.

Otro de los grandes influyentes a destacar en mi formación educativa, ha sido y será, el deporte.
Hay veces, que no se le da el valor que en si posee, ya que se deja de lado todo el aprendizaje que lleva consigo.
Todo deporte recoge el gran valor que reúne este término que es la educación, así, desde la organización que tiene que inculcarte el entrenador, hasta la cooperación entre los compañeros, va creando en ti una pequeña base con grandes valores deportivos y educativos. Con esto no quiero decir que los valores deportivos no sean educativos, sino todo lo contrario, lo que yo quiero, es que se vea la importancia del deporte dentro de la educación,  y para ello me gustaría comenzar explicando cómo ha sido mi experiencia dentro de este ámbito.
Junto con el conservatorio, mis tardes se ocupaban con grandes momentos que eran presididos por un redondo balón blanco y negro. Comencé con un deporte que no estaba muy visto para mi género, el futbol, pero que con gran esfuerzo y empeño conseguimos hacer un equipo femenino. Nos juntábamos niñas, niños, mayores, pequeños... Recuerdo esa etapa con gran emoción, porque además de pasármelo en grande, aprendí muchas cosas.
El simple hecho de pertenecer a un equipo ya te inculca infinitud de actitudes y valores. No solo estás tú, sino que tienes que aprender a convivir con los demás y respetar  cada una de las opiniones del compañero. El día a día de entrenamientos, ya te hace también acostumbrarte a una rutina y empezar a conocer lo que es la puntualidad, los hábitos, el orden y la responsabilidad a la hora de llevar a cabo su desarrollo.
Pasada mi etapa en el futbol, vino de seguido otro deporte, otro equipo, en el que quiero detenerme, el club de voleibol Haro.
Hay gente que se toma el deporte como un hobby, como un pasa tiempo en el que simplemente te diviertes y ya está. Pero ese no es mi caso, a mi me ha ayudado tanto y me ha enseñado tanto, que para mí es algo más.
Me parece una vía de escape a todo problema, es como desconectar de todo y simplemente hacer lo que te gusta, porque te gusta y porque te apetece. Puede que nunca te hayas parado a pensar en qué es la deportividad. Puede ser asociado a términos como competición, compañerismo... etc. Pero creo que hay algo más detrás de esa palabra.
Cuando yo he tenido ocasión de disfrutar de la deportividad, he aprendido muchas cosas. No solo está el compañerismo, sino el respeto hacia ese compañero, respeto y tolerancia hacia la libertad de cada persona, ya que no solo representas tu nombre, sino que representas un club, un equipo, una ciudad. Otra cosa muy importante es el aprender, tanto a ganar como a perder, cosa a destacar, ya que todo deporte te enseña que unas veces puedes estar arriba y otras abajo, y que pese a estar abajo es muy importante el no darte nunca por vencido.


lunes, 20 de febrero de 2012

La música.

La música. La música como estímulo, la música como estudio de las matemáticas con Pitágoras, la música como fuerza moral y valentía con Platón, la música como descanso y medicina para las almas, la música como ayuda en la educación especial....
Desde hace muchos años, la música ha sido un gran determinante en la vida de muchas personas, tanto en sus momentos de ocio, como en su educación. Grandes sabios y personajes ilustres, que se han dado a conocer dentro de estos ámbitos.

Comienzo así, ya que quiero destacar la importancia que ha tenido la música en mi educación y en mi formación personal.

Comencé mi recorrido por el mundo de la música con tan solo seis añitos. En el primer día de clase en el conservatorio, una chica, me preguntó. ¿Qué instrumento te gustaría tocar? Había muchos, violín. viola, violonchelo, contrabajo, flauta.... Pero de ellos me quedé con el violonchelo. Y desde aquel momento, durante 12 años en adelante ha sido otro "juguete" más de mí día a día.
Tuve la suerte de tener unos grandes tutores que con gran paciencia y consideración, consiguieron sacar de manera eficiente y eficaz lo mejor de mi. Durante las clases, convivías con gente diferente, con gustos distintos, vidas distintas, con edades dispares, pero que a la hora de relacionarse cada compañero era uno más. Tu ayudabas, ellos te ayudaban, y desde aprender las cosas más básicas de la música a base de juegos y canciones, hasta descubrir sus secretos más atractivos, todos estábamos cortados por la misma rama, el mismo objetivo, la música.

Y, ¿Por qué meto la música dentro de la educación? Porque creo que es un gran apoyo del que si te gusta, y pones esfuerzos en su desarrollo puede darte muchas cosas. Personalmente, me ha enseñado a convivir con diversidad de personas, gracias a sus pruebas te enseña a saber desenvolverte en público, aprendes a controlar tus impulsos con más facilidad ya que ayuda a tranquilizarte y a tener conciencia de cosas que si no observas detalladamente no puedes ver, por ello te enseña también a valorar cosas que mucha gente deja pasar sin importancia.
La música para cada cual, puede tener distintos significados, pero yo me quedo con que ha marcado mi forma de ser, y me ha dado muchas experiencias, con las que en un futuro poder apoyar mi actividad educativa.

domingo, 19 de febrero de 2012

La mágica infancia.

Uno de los periodos que con más emoción recuerdas, suelen ser esos días en los que lo único que te importaba era salir la primera al patio para coger el mejor columpio, o que llegase la hora de la merienda y no parar de jugar hasta agotarte. 
Recuerdo esa etapa como una gran historia en la que desde que abría los ojos perezosamente por la mañana, hasta que caía rendida por la noche en la cama, era un no parar de emociones y una continua tira de aprendizaje guiada por la imaginación.
Con el paso de los años te das cuenta, que toda esa variedad de cosas que hacías día a día sin sentido a la larga tienen un porqué. Desde dejar los abrigos en los colgadores al llegar a la escuela, hasta el ordenar los juguetes por colores o tamaños.
Esta es una de las razones por las que siempre me ha llamado la atención el mundo de la educación, todo deja huella, desde el más mínimo detalle, cosas insignificantes que a simple vista no se ven, poco a poco van forjando la estructura de una persona.


Desde primera hora de la mañana de la mano del compañerismo, la puntualidad y el orden todos juntos debíamos formar una larga fila para entrar en el aula. La profesora con gran alegría y sin que pudiéramos apreciarlo, nos adentraba a ese mundillo que es la socialización, el pasar de jugar y aprender tu solo en casa a tener que cooperar con diferentes compañeros. Era divertido, ya que cantábamos canciones y si todo salía bien nos premiaba con juegos a la hora del recreo.
Siguiendo la dinámica de aprender mediante la diversión, las clases se hacían muy divertidas. Recuerdo, que mis profesores durante este periodo fueron muy creativos, ya que a base de juegos, cuentos y manualidades me enseñaros cosas básicas para mi desarrollo personal.
Una experiencia de la  que más me acuerdo es de la manera que aprendí las letras, todas ellas eran personajes ficticios los cuales llevaban su emocionante historia, por la que aprendías a deletrear y escribir.
Todo ello son más determinantes por los que he decidido llegar hasta aquí y dedicarme a la enseñanza de dichas edades. Creo, que para todo profesor de educación infantil, cada día tiene que ser mágico, es una satisfacción inmensa el darte cuenta de que pequeñas personas pueden ir llenado ese saco que es la educación gracias a tu empeño y esfuerzo. El cómo hacerlo, queda como reto en tu imaginación, y me parece una de las cosas más gratificantes el poder afirmar que alguien ha aprendido gracias a tu eficacia y constancia bases y valores que son indispensables para su desarrollo.

viernes, 17 de febrero de 2012

Aprender con el error.

Siempre me han dicho que de los errores se aprende, y que cuando uno toma decisiones sin el saber total de sus actos tiene derecho a equivocarse.
Hay momentos en la vida, en los que cuando algo se cruza en tu camino, debes tomar una elección: enfrentarte sin miedo a perder, o rodearlo y adaptarte. Pero tienes que hacer una de las dos cosas para poder seguir.

En la educación, como en todo camino, puedes encontrarte diversidad de factores que pueden dificultar la continuidad de tus pasos. En este tema creo que cabe destacar algo importante, la libertad de decisión, ya que la propia persona tiene que ser la que determine hacía donde caminar.

Personalmente, la libertad de decisión siempre ha sido algo a inculcar por parte de mis educadores, creo que de ello tengo que dar las gracias, ya que sin dejar descuidado la orientación hacia la enseñanza, me han permitido equivocarme y aprender de ello. Todo esto actualmente me ayuda a pensar en la hora de mirar hacia un futuro cuando tenga en mis manos el poder de educar, ya que creo, que aunque no hay que olvidarse del gran papel de guiar y cultivar, el educando tiene que aprender poco a poco a tomar sus propias decisiones, y  muy importante también, a aprender con el error.

La libertad, como flujo para que puedan girar todos los rodajes que llevan en marcha el crecimiento de la educación, me parece un valioso fundamento, el cual debería tenerse en cuenta, ya que estaríamos fomentando el crecimiento personal del inculcado.


miércoles, 15 de febrero de 2012

LA FAMILIA

Comenzando desde un principio, y destacando figuras vitales en mi vida, inicio desde la más antigua raíz de mi educación, una de las reflexiones más valiosas en cuanto a mi persona.

Es en esta ocasión en la que me gustaría centrarme en la familia, esa gran unión de personas que giran y giran a tu alrededor, de las que cabe destacar que me han llenado de grandes valores por los que puedo guiar mi educación.

La familia, esa pieza fundamental que consigue unir todo un rompecabezas, ese tallo que sostiene toda una gran unidad de momentos y que pese a toda carga que le pongas encima, nunca cae y con fuerte persistencia consigue sostenerte pase lo que pase.

Ilustrando la experiencia vivida durante mis primeros lazos con la educación, recuerdo una gran masa de cariño y humildad que supo moldear aquello que podría llamarse “proyecto” de persona. Mi familia fue la encargada, de darme los primeros valores educativos.

Cuando no era consciente ni siquiera de que estaba dando mis primeros pasos, diversidad de valores ya se habían adentrado en mi día a día. A base de rutina, mis padres inculcaron en mi la tolerancia y el respeto como base primordial ante toda situación. Seguido de ello tanto la solidaridad, el compañerismo, como los diferentes hábitos empezaban a controlar mis actos.

Y, ¿Por qué la familia? Porque creo que es la primera imagen que tomas como referencia, de la que tomas tus bases,  y la que te enseña y ayuda a ir estructurando tus principios educativos, con los que poder desenvolverte en un futuro.
                                  

lunes, 13 de febrero de 2012

EDUCACIÓN

A veces, con el paso de los años,  se despliegan todo tipo de acontecimientos a tu alrededor de los cuales, no eres consciente de la importancia que llevan consigo.  Hay algunos que a su paso alborotan todas tus emociones, otros que hacen de tu grandeza todo un mundo,  y también los hay los que con gran sigilo pasan sin que puedas apreciar la trascendencia que producen en ti.
Ahora me centro en uno de estos últimos refiriéndome a la educación, ese gran tabú, gran base y sobre todo gran valor, del cual merece la pena reflexionar  adentrándote en todos sus puntos , desde la mas antigua raíz, hasta la pincelada más alta de todas sus ramas.
 Al pensar ¿Qué es la educación para mí? Me doy cuenta que es algo que de manera cristalina pasa cada segundo de vida, comenzando desde el primer llanto al nacer hasta el último pestañeo hacia la muerte, nunca se deja de aprender. Es algo que viene vacío de serie, y que vamos rellenando en el trascurso de la vida.
Ahondando en mi educación, veo una clara base en la que valores como el respeto, el trabajo, la familia, la solidaridad... resplandecen gracias a esos pequeños momentos, en los que las personas de tu alrededor intervienen en ese proceso de crecimiento, el cual llamamos educación. Con forme a todo esto, y dando gracias a las experiencias vividas, me doy cuenta de que mi educación gira en base al crecimiento. Es esa sensación de crecimiento y grandeza hacia la amplitud la que me ayuda a querer aprender más y más.
 Puede que no haya sido una educación estricta, o liberal o incluso tampoco muy dócil, pero lo que estoy segura es que me ha dado unas bases que completa todo principio de una gran historia como es la vida.